La arquitectura, educa

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Los espacios que transitamos todos los días en nuestro desarrollo a través de los establecimientos educativos, pueden dejar enseñanzas y mensajes.

Pocos establecimientos en Tucumán fueron pensados para la función educativa y los que fueron creados para esta tarea, se adecuaban a formas de enseñanza y estructuras sociales de otras épocas, como el Colegio Nacional o la Escuela Normal. Un buen diseño arquitectónico apunta a mejorar la calidad de la educación impartida en esos espacios, pero a la vez la arquitectura «educa», por sus formas, sus espacios, volúmenes, materiales, instalaciones, colores, espacios exteriores. 

Durante el proceso de planeamiento y diseño, la participación de los educadores, los arquitectos y la propia comunidad, asegura que sus propias necesidades pedagógicas y aspiraciones sean tomadas en cuenta en este proceso.

La meta es que los espacios educativos puedan ser utilizados por todas las personas de todas las edades, y permitir de esta manera que la educación permanente para todos sea una realidad. Es evidente que mejorará e incrementará la calidad educativa, y la calidad de vida de la comunidad donde el establecimiento se inserta, además de percibirlo como propio de la comunidad y así lo conservarán y mantendrán. Imaginemos espacios donde los padres puedan formar parte activa de los procedimientos educativos, los egresados se vean incentivados para seguir formando parte de la vida del establecimiento, y donde los niños que actualmente concurren sientan un alto grado de pertenencia. Esto también se comunica a través de la arquitectura. Espacios con las suficientes dimensiones y comodidades, apuntados a satisfacer necesidades particulares pero al mismo tiempo, flexibles para mutar con los tiempos que han de venir. Lograr que el establecimiento educativo sea percibido y utilizado como un todo.

La arquitectura tiene la capacidad de ubicarnos a todos en igualdad de condiciones, e impartir implícitamente valores de equidad y respeto más allá de factores sociales o económicos. Esto es primordial en la educación de los niños, para aprender a expresar y ejercer sus derechos y obligaciones ciudadanas. Al mismo tiempo puede ayudar a acercar al docente en su rol de educador desde el ejemplo y alejándose de estereotipos autoritarios y distantes. Creemos en una arquitectura como un espacio contenedor de actividades cambiantes, vibrantes, y consideramos que cada situación merece su estudio y análisis particular. 

Hoy los niños aprenden en un entorno dinámico dentro del cual una estructura jerárquica rígida es incapaz de adaptarse, y termina alejándose del objetivo principal que es dar al niño las herramientas para su futuro, como así también impartir los principios y valores básicos de la vida en sociedad. 

Alejándonos de los viejos modelos de extremo control y rígida verticalidad en la jerarquía de los espacios, creemos que las escuelas modernas, deben acercarse más a talleres interactivos, más humanos, flexibles y lúdicos, donde los niños se encuentren más cercanos a las experiencias educativas. 

Es entonces momento de preguntarse si los establecimientos de San miguel de Tucumán, responden a estos requisitos educativos modernos. Si está pensando en empezar una nueva construcción, ampliar su establecimiento, o inclusive solo remodelar, recuerde los múltiples factores que influyen, y como lograr alcanzar esos objetivos de flexibilidad funcional, unidad de conjunto, integración con la sociedad y sobre todo, sentido de pertenencia.

La infraestructura educa tanto como los libros de texto.
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